martes, 29 de mayo de 2007

Pa los que aman

ME ENAMORÉ de una mujer que amaba a un hombre que amaba a una mujer que no le amaba”.

La frase es, creo, el comienzo de la película A los que aman. Sólo lo creo porque a los diez minutos ya estaba dormido y comienzo de peli y sueño se diluyeron en una misma historia, mucho más interesante mi sueño, por cierto, que el guión de Isabel Coixet (sueño nominado a un Goya en la categoría sueños de ficción).
Por desgracia, no me acuerdo de él así que tendremos que seguir sufriendo las pelis de esta señora de gafa gótica mientras las historias de verdad se pierden por culpa de falta de fósforo y otros aminoácidos.

Me levanté, sin embargo, con este simpático soniquete.

“Me enamoré de una mujer que amaba a un hombre que amaba a una mujer que no le amaba”.

Era como una canción con forma de elipse que envolvía y daba forma a mis historias y otras historias que alrededor de mí habían tenido lugar en los últimos años.

De hecho, creo que la mujer que no amaba a aquel hombre –siempre según Coixet- no sabía si era correspondida en su amor por un nuevo hombre, con lo que la cosa se complicaba mucho más.

Sin más preámbulos, diremos que, ciertamente, es duro amar y no ser correspondido. Aunque es igualmente duro que te sirvan un Negrita Limón cuando lo que querías es un Cacique Cola.

Cierto día, pedí a un camarero una ronda de chupitos para todos mis amigos, con la desgracia de que no me conté a mí mismo. En el momento de brindar, todos alzaron sus vasos, chuparon la sal y engulleron tequila y limón. Es en esas situaciones cuando puedes mirar la soledad cara a cara.

¿De qué sirve a amar a una persona si sabes que llegará el día en que desees tirarle la sopa de fideos por la cabeza?

En mi caso, jamás he llegado a amar a nadie más allá de desear que se quedara sin papel higiénico en el water. Si acaso desee que pinchara en su camino de vuelta a su ciudad tras una ruptura, cosa que ocurrió.

Desde entonces, me traumatiza desear cosas. No sea que se cumplan. Como aquel slogan cutre de una versión americana de una terrorífica película japonesa: “ten cuidado con lo que deseas”.
El slogan era de por sí tan terrorífico que me ahorré el dinero de la entrada.
(dinero que empleé en sellar una quiniela de 7 dobles reducida con la que acerté 9 resultados y el pleno al quince).

Asimismo, rehúyo siempre responder cuestiones trascendentales del tipo “¿quién prefieres que palme, tu perro o mil chinos en un terremoto?”

En mi colegio mayor tenía un amigo que siempre que se hacía un silencio en la conversación me preguntaba: “¿qué prefieres, tirarte a Pamela Anderson o que te regalen un Setter Irlandés?” Estábamos entonces en una época pre Youtube y nada sabíamos de las maravillas que hacía Pamela con aquel joven espigado llamado Tommy Lee. Así que, desconocedor del asunto, algo ingenuo, me quedaba siempre con el Setter Irlandés, pensando en cruzarlo más adelante con un pastor alemán.
(cuando luego por la noche pensaba en ambas posibilidades, lo de Pamela siempre resultaba más eficaz).

Sobre la correspondencia en el amor se ha hablado ya mucho y bien en revistas como el Elle o Yodona. Dicen que el test del número 87 del Diez Minutos sobre “Modos y hábitos a la hora del desayuno” salvó a miles de parejas de caer en el divorcio, fenómeno que luego provocó, según muchos, el comienzo de la burbuja inmobiliaria.

Poco puedo añadir yo al asunto que no hayan comentado otros autores como Paul Preston, Anne Igartiburu o Eduardo Punset.

Si acaso, la absurdez que supone continuar de forma así de obstinada luchando por una persona que amas pero que no te ama.
¿Acaso se arrejuntan dos átomos de Molibdeno y Antimonio?
Todos sabemos que no.

Por las mismas razones, cuando rompes con tu átomo de toda la vida, sabes que la probabilidad de que a los 12 meses se haya quedado embarazada es altamente probable.

Lo que las revistas no cuentan son las ventajas de tener un amante tocayo de tu marido. Y, aunque dichas ventajas son evidentes, alertaremos aquí de la alta probabilidad de que llames a Ramón I cuando en realidad querías llamar a Ramón II para quedar en el tocador del Cortinglés.

En mi experiencia por el mundo, me he encontrado en multitud de ocasiones parejas de enamorados que gritaban a los cuatro vientos que el amor es lo más hermoso del mundo.
Cuando luego les preguntaba, todos confirmaban lo que ya temía: jamás agarraron cuatro cerdos de mano contra tres reyes caballo.

Antes de finalizar, considero menester formular una de las grandes preguntas que aún no ha resuelto la sociología moderna: ¿es un acto de amor acabar con el último callo de la discoteca? Y si esto fuera así, ¿por qué el ser humano en general y el habitante del extrarradio en particular lo niega al día siguiente con los colegas?

Es de reseñar que si pretendiéramos encerrar el amor en diálogos, la síntesis siempre nos dirigirá a una de estas tres fórmulas: “Siempre te amaré”. Algo más chejoviano: “Te he hecho la cena con todo mi amor. ¿Y así me lo agradeces?” O también: “Hoy son las semis de la Champions League, no me esperes levantada”.

Un último consejo: si quieres acabar tu relación y no sabes cómo decírselo a tu pareja, tirarte pedos no es una indirecta convincente.

Más información en el artículo: AÑO CERO. “Para hacer bien el amor hay que venir al sur”. ISBN 950-15-0181-7.

domingo, 13 de mayo de 2007

jueves, 10 de mayo de 2007

A fluir que son dos días...

...COMO TE decía, María, hoy he tenido un día horrible, pero horrible de no haberlo más horrible dentro de la poca gravedad de un día poco horrible. Es tan compleja de explicar mi tragedia que no tiene nombre ni asidero. Que no requiere solución y menos mal que es así porque no existe. Te jodes y punto.
¿Y no tiene todo el mundo días así?
No.
La gente los tiene o muuuuuucho peores o muuuuucho mejores.
Mi día de hoy ha sido el peor día de todos los días horribles mediocres de la historia.
Y ahí no hay quién me gane.

Por supuesto llovía. Ya pueden embargarte el piso que si el día ha sido soleado pierdes muchos puntos en la escala Lionel Ritchie de Losers.
También he recibido mi llamada de la mala suerte.
Y he tenido mi pequeña tragedia doméstica.

Es de estos días en los que todo lo que te ha pasado, y ha sido mucho, te ha sucedido en el plano negativo.
La rebanada giraba y giraba pero todas las veces caía por el lado de la mantequilla. Por el lado de la mantequilla y además encima de la pelusa de la cocina, que es cuando ya la rebanada es insalvable (aunque los hay que con un poco de cirugía hacen maravillas)
De estos días horribles que cuando llegas a casa lo único peor que puede pasar es algo que sólo le pasaría a Carpanta, como que las ruedas de un coche pasen encima de un charco y te salpiquen de arriba abajo. O que tu equipo pierda 4-0 y pierdas un pleno al quince.

Una de las cosas semi-horribles que me han pasado ha sido dejar el agua caliente del grifo correr por un rato. Que no es grave, al menos en un país de lluvioso como UK. Pero la cosa se complica cuando, por efecto de la gravedad, el maldito grifo británico se cierra y se va acumulando agua. Caliente.
Luego te llaman por teléfono y te dicen que igual haces un directo, que lo de Blair va interesando en España. Que hombre, estamos hartos ya de la guerra de Irak y del anticiclón de las Azores pero que si Tony se va de una puta vez y nos deja tranquis con la Pantoja le damos un poco de bola. Bueno, pues nos lo pensamos y te llamamos a la mínima. ¿Qué tal por Londres?, ¿llueve?, ah qué mala suerte, bueno, llevabais una rachita eh??? Saludos, saludos, hablamos luego.
Hostias.
Pedrín.
Little Peter.
El agua.
El agua que fluye que no veas.
Be water my friend.
Pues si es complicado saber lo que son 20 centímetros, imagínate calcular superficies y ya no digamos el volumen.
Lo que es seguro es que en el suelo había agua.
Un poco de papel de cocina que absorba… bueno… no es suficiente (el anuncio miente). Que si una toallita por aquí, otra por allá. Dale con la sábana. Bebe un poco. Y bueno, en cinco minutos la cosa está resuelta. “Pa haber estado un rato cayendo la he secado pronto”.

Pero claro, no cuentas con las juntas (pocojuntas). Con las grietas, los recovecos, hendiduras, ranuras, surcos, intersticios, fallas, rajas y resquicios que tiene este edificio (no manejo ese vocabulario, dale a MAY f7 y verás).

Tampoco cuentas con los insondables caminos que traza la puta gotera. Son caprichosas: surgen de cualquier grifo y acaban en cualquier techo. Un grifo se queda abierto en Algete y unos años después te salen unas caras en Belmez. Una mariposa bate las alas en Pekín y tienes El día de mañana en Nueva York. Un periodista en paro abre el grifo de su casa de Victoria y el agua cae en el salón del vecino de abajo, encima de un óleo, siendo el dueño de piso y óleo tu casero.

Luego de una serie de catastróficas desdichas, llegando a casa, me ha salpicado un autobús de dos pisos y he recibido un mensaje de Edu: el Barça había perdido 4-0.

Afuera sigue lloviendo. Los coches siguen rociando de H20 las paredes del edificio de Belgrave Road en el que vivo.

Dos borrachos pasan cantando y entiendo nítidamente sus palabras: Always look on the right side of life, que debe de ser lo que se silba aquí cuando vuelves a casa con la botella y no has pillado cacho. Al día siguiente es cuando te preguntas cuál hostias era el lado bueno de la vida, das media vuelta y sigues tostando tu resaca sin necesidad de mayor pena o alegría.

En fin. A mí contar todo esto me ha servido para recuperar el ánimo. Para decir “agüita”, pa pensar cómo le bailaré el agua mañana a mi casero, pa cagarme en las flores de mayo.

A fluir que son dos días...

Sobre mi cruzada, he aquí una pregunta hecha a carlos boyero en su chat de los jueves (gracias Pomar):

4. carlos, ¿dejarias que aznar te lleve a casa despues de una cena?
Ni antes. Ese señor y yo no tenemos nada que ver. Si se sigue desinhibiendo tanto y transformándose en ácrata puede acabar en el frenopático. Que diga esas memeces sobre el vino y la conducción alguien que fue durante ocho años presidente del Gobierno no debería quedar impune, alguien debería exigirle responsabilidades al libertario por sus certidumbres y su desafío a la legislación sobre los límites de velocidad.

Y añado este enlace. Que le corten la cabeza por lo de irak y luego que le traigan a cumplir condena a españa por esto:

http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=11499

Secret Sundaze de cada mes dánosle hoy


¡Gracias Marta!




Y gracias, Chu, y Fer, por lo el finde que me habéis dado... (pero no volvais :)


jueves, 3 de mayo de 2007

me gustan las mujeres me gusta el vino, y si tengo que olvidarlas bebo y olvido

DEJAR HACER, dejar pasar. O como decía el ínclito Rosón, "laissez faire, laissez passer". Es lo que viene a decirnos Aznar estos días respecto a comer hamburguesas, tragar vino y conducir por las carreteras del Estado (desconozco si en este orden).

Cierto. Padezco este mal. Como no tengo nada que contar de Londres, me dejo poner de los nervios por las gilipolleces de Aznar. Pelito al viento, se le puede ver estos días de Puente de Mayo luciendo palmito en las ediciones digitales, frivolizando sobre las campañas de tráfico. Quitándole hierro al asunto. Tanta crispación no es buena, y menos en las carreteras. A Aznar, copywriter en la intimidad, no le mola el "No podemos conducir por ti". le chirría, le parece, mire uste, prohibicionista. Acaso le va más el Dejar hacer. Y oye, suena bien como slogan para el verano: "Dejar hacer, dejar pasar". Además, casa con el "te gusta conducir?" Ya lo dice Che: "¿quién te ha dicho que quiero que conduzcas por mí?" ... y esta vez no ha cobrado por contárnoslo.

Mi madre cree que el que dice gilipolleces es que es un gilipollas y a veces se queda corta.

Mi inglés mejor, gracias por los que preguntaron. Como eres un ser tan primario y básico, se hace imposible entender a los hijoputas, así que eres más feliz.

Mientras, Escocia se nos está haciendo mayor y ya quiere salir de marcha hasta más de las doce. Blair pasa de responsabilidades y se las pira a climas más templados, que en Downing Street hace mucho frío. Yo lo veo junto al otro -el novio de la Botella- en la sala Galileo, antes de faemino y cansado, cantando lo de "me gustan las mujeres me gusta el vinooooooooooooo..."

jueves, 26 de abril de 2007

Del inglés y otros demonios

¿QUÉ HACER en una ciudad donde viven más de ocho millones de nativos ingleses y ninguno de ellos se quiere parar a tomar un café contigo? A grandes rasgos, hablar inglés “B” con tus hermanos italianos, desarrollar un inglés más latino si cabe del que ya traías, pensar en italo-español, aprender a decir prima, adesso y dopo, debatir tol jodido día sobre Berlusconi, Prodi, Aznar y los neocon y, quien sabe, acabar algún día en Perugia sirviendo pizzas y viviendo con tu novia eslovena conocida en un estúpido verano londinense. [Inexplicablemente, apenas veo chinos en mis clases (y entendamos la persona humana china como un compendio de rostros rasgados de nacionalidad taiwanesa, coreana, china, japonesa, etc.).]
Y añado: A grandes rasgos, grandes remedios.

Los ingleses te dan el kit para aprender inglés: toma estos tres tomos de gramática, aquí tienes a Chaucer, a Lord Byron, a Shelley, y a otros más modernos como Welsh y Hornby. Te dan clases -algunas gratis-, te ayudan con el presente progresivo y aprendes a deletrear knowledge. ¿Pero y la práctica? ¿Cómo entender al taxista de Gales que te lleva a Berwick Street cuando lo que tú querías es ir a Derrick Street?
Ellos se guardan la clave, esos 10 ó 12 secretos -si no son más- que nos impiden a todos saber perfectamente inglés. Para mí todo se reduce a esto, y a la absoluta certeza de que jamás sabré inglés como un inglés. Podré vivir aquí durante treinta y cinco años, tal vez acabe siendo el John Carlin español, o una especie de Robinson castizo, pero ellos también dirán eso de “joder con el spaniard éste de los cojones, ya podría hacer mejor las contracciones”. Y lo dirán sin saber que la culpa ha sido toda suya, que nunca quisieron hablar conmigo calmadamente, que jamás nadie me dijo cómo se pronuncia con exactitud I’d’ve gone… Las putas contracciones, todo un parto. Un aborto.
Así que sí, inglés, inglés y más inglés. Ingles, con acento en la i, agujetas en las ingles.

Mis clases en Callan School comienzan a las 12.30 y acaban a las 14.20. Más tarde he de comer, quitarme los berretes, atravesar la maraña de gente que hay todo el jodido día en Oxford Street y llegar sin magulladuras a mis clases en Shane Global, que empiezan a las 14.00, algo físicamente imposible, por varias razones. Si fuera Superman daría varias vueltas alrededor del mundo para volver atrás en el tiempo y llegar a tiempo a las clases de la tarde aunque tal vez también me dedicara a hacer otras cosas igualmente necesarias, verbigracia: eliminar el inglés de la faz de la tierra. Si esto fuera matrix: Delete english.asp? yes.
No he comido.
Y sin azúcar en la cabeza yo soy incapaz de afianzarme en el verbo TO BE. Así que en el descanso de mi tercera clase de inglés a la cuarta me he ido echando leches al Macdonalds de enfrente a comer una hamburguesa atravesada. De pie, mientras la engullía, por debajo de mis piernas ha aparecido una escoba que ha comenzado a barrer todo lo que había a mi alrededor. Usted siga, si a mí ya no me puede saber peor este cacho de pollo hormonado.
Este acelerado relato de una de mis mañanas entre clase y clase viene a ilustrar el precipitado modo de vida de mucha gente en la ciudad, sepan o no sepan inglés. MacFood, MacJobs, MacThinking…
Yo tan estresao no estoy, cierto (MacAbi de levantar). Pero aún así agota un poco tanto trajín a tu alrededor.
Por eso quiero traer a la memoria la historia de Eduardo, un tipo mexicano que conocí, precisamente en mis clases de inglés.

Poniéndonos prejuiciosos, podríamos decir que Eduardo es un exconvicto de una cárcel cercana a El Paso. De hecho eso es, precisamente, lo que pensaba la gente a su paso por Canadá. Algo indio, algo no, siempre se sintió un poco perdido parado en medio del mundo.

Y como indio, un día decidió recorrer América de arriba abajo. De Anchorage, Alaska, hasta Usuahia, la Patagonia. A pie y sin dinero. Sin prisas. Con pausas. Tantas pausas como le dejaran los anfitriones que iba encontrando por el camino.

No hizo fotos ni escribió sobre su experiencia. Lo sé porque se lo pregunté. Porque es lo que yo habría hecho, tratar de atrapar el momento, escribir tanto como pudiera, revivir en lo escrito, tal vez más que vivir lo no escrito. No, dice, tengo una buena memoria. Y me destroza.

A Eduardo le dio tiempo a pararse y mirar. Supo que Alaska no es siempre tan blanca como vemos en los mapas. Que en verano se vuelve de un verde cinemascope. Cuenta que trabajó en alta mar y que encontró oro en el Yukón para pagarse un hotel y una juerga. No cuenta mucho más. Sólo mira al infinito y recuerda. De poco me sirve su memoria. Para él, rodeado de nueve millones de locos, es una balsa a la que agarrarse en medio de la tormenta. Supongo que puede decir que ha vivido. O que ha visto cosas que los humanos no creeríamos.

Al día siguiente fue la maratón de Londres. 13.000 locos corriendo durante horas por las calles de Londres bajo el patrocinio de la marca Flora. Las dos cosas se parecen tanto como un zapato viejo al consolador de platino y brillantes de Victoria Beckham.

A mí, esta vez sí, me sirvió para hacer unas fotos…





Casi olvido lo más importante, este regalo para los amantes del fútbol. Dedicado especialmente a justo Justito: http://www.fotolog.com/jugadoresmiticos/

miércoles, 18 de abril de 2007

Espejo de lo que somos

Me cuenta Fer que...

La nueva campaña de Telemadrid se ha convertido en la comidilla de Internet gracias a su eslogan: "Espejo de lo que somos", que algunos han querido interpretar como un mensaje subliminal 'Espe jode lo que somos'.

El anuncio es obra de la agencia Publicis. Blanca Gomará, la creativa responsable, asegura que ni siquiera se había dado cuenta del juego de palabras. "La primera propuesta que hicimos fue "Reflejo de lo que somos", pero las campañas evolucionan y al final quedó 'espejo'".

En Hoy por Hoy Madrid, Toni Garrido ha entrevistado a la responsable publicitaria de la campaña, en un principio el slogan era "Reflejo de lo que somos", pero Manuel Soriano lo cambió por "ESPE jode lo que somos":))

La verdad, entre el gol de Messi y lo de Espe me voy tan contento a la cama.

Juli, tío, tú no andabas por ahí? Cuéntanos que se cuece en Publicis! la campaña es tuya? Seguro que tú fuiste el que pediste que fuera reflejo en vez de espejo, lo estoy viendo!!!